lunes, 7 de junio de 2010
domingo, 6 de junio de 2010
Mal humor
Todos tenemos derecho a días de mal humor. Tendrían que ser obligatorios pienso.
Y todo empezó hoy en un insomnio de madrugada escribiendo con la mano izquierda una historia que no se puede escribir aquí, corresponde a otro espacio y otro tiempo.
Decidí reincorporarme a las cosas, y me dí cuenta que no se puede de un brinco.
Llegué a la alberca sin avisar, y sin avisar comenzaron las preguntas que yo no quería contestar...
Quise llegar como una autista a meterme en un libro que intento leer acompañada de Black Eyed Peas y su meet me down there...down at the borderline...Nada que pensarle ni al libro ni a la canción...pasar desapercibida.
El sol me reclamó también la ausencia y entre preguntas y minutos sudando con bloqueador factor 8, me empecé a sentir agobiada y atrapada por preguntas y rayos solares y sin previo aviso me levanté mareada y me fuí a refugiar bajo una sombrilla abandonada con audífonos (nota: los audífonos significan que no quieres hablar con nadie), cuando escuché..."Oye Graff..."
(¿por qué mucha gente tiene que darme el apellido de una tenista germana, solo por llamarme igual?)
Y quien dijo Graff, es un vampiro cósmico que empezó a jalar mi energía atarantada y a hablar y hablar mientras sentía que me insolaban las preguntas y explicaciones y razonamientos y teorías de mi comportamiento y ausencia que salían de su boca con sabor al tafil que esta vampiresa toma en dosis no muy prudentes.
Huí decidiendo que mi regreso tiene que ser gradual, como el volver a tomar el sol, con factor 30, para ir bajando al 15, al 8...y ya, por eso del cancer en la piel.
Por la tarde, cuando ya empezaba a oler a lluvia, fuí al súper.
Ví que los jitomates ya no vienen en empaque de plástico. Espero no sea casualidad o que se les hayan agotado los domos, o que se hayan entregado solo así en mi Superama.Y perdoné a los de los jitomates comprando un buen kilo para hacer una ensalada capresse mientras medio se me enderezaba el humor imaginando que tal vez mi reclamo había hecho eco entre otros más.
Carajo.
Estos días de mal humor son desquiciantes.
Todo por estar escribiendo cosas que no quiero, a quien no quiero, y con la mano izquierda...
(Y eso que no me está bajando.)
P.D. Un día me pasó ésto:
"I began to measure things in absence instead of presence." - Marya Hornbacher
Y todo empezó hoy en un insomnio de madrugada escribiendo con la mano izquierda una historia que no se puede escribir aquí, corresponde a otro espacio y otro tiempo.
Decidí reincorporarme a las cosas, y me dí cuenta que no se puede de un brinco.
Llegué a la alberca sin avisar, y sin avisar comenzaron las preguntas que yo no quería contestar...Quise llegar como una autista a meterme en un libro que intento leer acompañada de Black Eyed Peas y su meet me down there...down at the borderline...Nada que pensarle ni al libro ni a la canción...pasar desapercibida.
El sol me reclamó también la ausencia y entre preguntas y minutos sudando con bloqueador factor 8, me empecé a sentir agobiada y atrapada por preguntas y rayos solares y sin previo aviso me levanté mareada y me fuí a refugiar bajo una sombrilla abandonada con audífonos (nota: los audífonos significan que no quieres hablar con nadie), cuando escuché..."Oye Graff..."
(¿por qué mucha gente tiene que darme el apellido de una tenista germana, solo por llamarme igual?)
Y quien dijo Graff, es un vampiro cósmico que empezó a jalar mi energía atarantada y a hablar y hablar mientras sentía que me insolaban las preguntas y explicaciones y razonamientos y teorías de mi comportamiento y ausencia que salían de su boca con sabor al tafil que esta vampiresa toma en dosis no muy prudentes.
Huí decidiendo que mi regreso tiene que ser gradual, como el volver a tomar el sol, con factor 30, para ir bajando al 15, al 8...y ya, por eso del cancer en la piel.
Por la tarde, cuando ya empezaba a oler a lluvia, fuí al súper.
Ví que los jitomates ya no vienen en empaque de plástico. Espero no sea casualidad o que se les hayan agotado los domos, o que se hayan entregado solo así en mi Superama.Y perdoné a los de los jitomates comprando un buen kilo para hacer una ensalada capresse mientras medio se me enderezaba el humor imaginando que tal vez mi reclamo había hecho eco entre otros más.
Carajo.
Estos días de mal humor son desquiciantes.
Todo por estar escribiendo cosas que no quiero, a quien no quiero, y con la mano izquierda...
(Y eso que no me está bajando.)
P.D. Un día me pasó ésto:
"I began to measure things in absence instead of presence." - Marya Hornbacher
into the woods
Bosque por tercer fin de semana consecutivo, significa todo un descubrimiento, un nuevo modus vivendi.El rito ayer fue hecho de risas y carcajadas. Caminar, correr y bailar.
Me encanta reirme de mi. Ser ácida y sarcástica.
Y hace mucho no lo era.
Es renovador y liberador, y prepara demasiado bien para comenzar a escribir con la mano izquierda una nueva vida.
sábado, 5 de junio de 2010
¿Por qué hacer las cosas fáciles si se pueden hacer difíciles?
Eso lo decía Ramón, el papá de mi amiga Marión.
Tan fácil es, como que alguien te hace reír y tu a esa persona.
Pero eso es lo que dice la imaginación.
Hacerlo difícil es la realidad de esa risa.
Como cuando lees un correo breve con una aclaración y un "atentamente" y te ríes mucho, y dices en la mente una respuesta que sabes hará reír mucho a esa persona. Lo sabes en la imaginación, en la realidad lo recuerdas en otra lejana vida y de un delete que suena a manotazo sobre un escritorio, desapareces la respuesta junto con las risas virtualmente compartidas.
Y mientras doy el manotazo, me doy cuenta que mi mente ha estado ausente de cosas que me gusta(ba)n: leer, nadar.
Cuento en el buró cuatro libros medio empezados, sin contar los que ya pasaron al otro lado, al buró vacío.
La realidad es que los dos son mis burós.
Duermo del lado derecho, la lámpara está en el lado derecho, mis cosas importantes en el buró derecho, pero un día decidí comenzar a dormir en medio de la cama y hacerme dueña por igual del buró izquierdo.
Entro del lado derecho de la cama, para "a brinquitos", irme apoderando del centro, en lo que acabo de escribir como Brígida, o en lo que medio leo una revista fácil, o pongo un libro en la cama, lo toco, leo la cuarta de forros, abro la primera página, lo volteo...lo manoseo, lo cambio de lugar....lo sacudo, pero no lo leo...
Y mecanicamente, en las noches, entre sueños y despiertos, me regreso poco a poco al lado derecho.
Y solo pienso que el colchón se va a ir deformando. Que un día voy a tener que sudar cargándolo y volteándolo, y me da una güeva terrible el solo pensarlo...
Lo mismo pasa con la alberca. Mi backpack con mi banda polar, mi mp3 sin estrenar pero cargado con 60 minutos de música, la toalla superabsorbente que trajo mi hermanita de Barcelona, mi bata para después de bañarme, crocs, bloqueador están empolvándose junto al buró derecho.
Ya me acostumbré a verla, ya es como una hija del buró.
Todo ésto pensaba anoche cuando recordé a Azucena y su "Decálogo del Lector" que una vez me dijo existía.
Y como también tengo una enfermedad que se llama "cuadernitis", me puse a pensar dónde había guardado el cuadernito con sol y luna, con estrellas acuareleadas donde lo anoté.
Y mientras buscaba, pensé que encontraría ese "Amargo Animal" que por azares no tan azarosos del destino se perdió en la mudanza de Brígida.
Encontré mi cuaderno junto con mis moleskins de viaje, la roja, la negra, el cuaderno de paz, el diario sin terminar, el de las flores cursis, el del club de lectura y mis agendas de hace muchos años...
Y releí el decálogo, para decidirme como conclusión a hacer lo que quiera con mis libros.
Tengo derecho a leerlos, releerlos, dejarlos por un tiempo, tocarlos, guardarlos, regalarlos, meterme en ellos, salirme cuando lo desee...entre otras cosas.
Por lo pronto los ex libris para marcarlos, para tatuarlos con espirales llegarán la próxima semana.
Sacaré cada uno de ellos de su espacio en el librero para tocarlos, marcarlos, olerlos, amarlos y reconciliarme con cada uno en forma única, especial, diferente, y que olviden que tienen que perdonarme por haberlos olvidado en algún momento...
Y respecto al agua y mi speedo.
Me esperan para cuando decida, al igual que la Sirena que se ríe desde las entrañas, el dulce Tritón que ayer me llamó cantando para decirme que me extraña...
Igual que cadá gota de agua que limpia Aurelio todas las mañanas...
Igual que mi vida entera en esa alberca...
Tan fácil es, como que alguien te hace reír y tu a esa persona.
Pero eso es lo que dice la imaginación.
Hacerlo difícil es la realidad de esa risa.
Como cuando lees un correo breve con una aclaración y un "atentamente" y te ríes mucho, y dices en la mente una respuesta que sabes hará reír mucho a esa persona. Lo sabes en la imaginación, en la realidad lo recuerdas en otra lejana vida y de un delete que suena a manotazo sobre un escritorio, desapareces la respuesta junto con las risas virtualmente compartidas.
Y mientras doy el manotazo, me doy cuenta que mi mente ha estado ausente de cosas que me gusta(ba)n: leer, nadar.
Cuento en el buró cuatro libros medio empezados, sin contar los que ya pasaron al otro lado, al buró vacío.
La realidad es que los dos son mis burós.
Duermo del lado derecho, la lámpara está en el lado derecho, mis cosas importantes en el buró derecho, pero un día decidí comenzar a dormir en medio de la cama y hacerme dueña por igual del buró izquierdo.
Entro del lado derecho de la cama, para "a brinquitos", irme apoderando del centro, en lo que acabo de escribir como Brígida, o en lo que medio leo una revista fácil, o pongo un libro en la cama, lo toco, leo la cuarta de forros, abro la primera página, lo volteo...lo manoseo, lo cambio de lugar....lo sacudo, pero no lo leo...
Y mecanicamente, en las noches, entre sueños y despiertos, me regreso poco a poco al lado derecho.
Y solo pienso que el colchón se va a ir deformando. Que un día voy a tener que sudar cargándolo y volteándolo, y me da una güeva terrible el solo pensarlo...
Lo mismo pasa con la alberca. Mi backpack con mi banda polar, mi mp3 sin estrenar pero cargado con 60 minutos de música, la toalla superabsorbente que trajo mi hermanita de Barcelona, mi bata para después de bañarme, crocs, bloqueador están empolvándose junto al buró derecho.
Ya me acostumbré a verla, ya es como una hija del buró.
Todo ésto pensaba anoche cuando recordé a Azucena y su "Decálogo del Lector" que una vez me dijo existía.
Y como también tengo una enfermedad que se llama "cuadernitis", me puse a pensar dónde había guardado el cuadernito con sol y luna, con estrellas acuareleadas donde lo anoté.
Y mientras buscaba, pensé que encontraría ese "Amargo Animal" que por azares no tan azarosos del destino se perdió en la mudanza de Brígida.
Encontré mi cuaderno junto con mis moleskins de viaje, la roja, la negra, el cuaderno de paz, el diario sin terminar, el de las flores cursis, el del club de lectura y mis agendas de hace muchos años...
Y releí el decálogo, para decidirme como conclusión a hacer lo que quiera con mis libros.
Tengo derecho a leerlos, releerlos, dejarlos por un tiempo, tocarlos, guardarlos, regalarlos, meterme en ellos, salirme cuando lo desee...entre otras cosas.
Por lo pronto los ex libris para marcarlos, para tatuarlos con espirales llegarán la próxima semana.
Sacaré cada uno de ellos de su espacio en el librero para tocarlos, marcarlos, olerlos, amarlos y reconciliarme con cada uno en forma única, especial, diferente, y que olviden que tienen que perdonarme por haberlos olvidado en algún momento...
Y respecto al agua y mi speedo.
Me esperan para cuando decida, al igual que la Sirena que se ríe desde las entrañas, el dulce Tritón que ayer me llamó cantando para decirme que me extraña...
Igual que cadá gota de agua que limpia Aurelio todas las mañanas...
Igual que mi vida entera en esa alberca...
viernes, 4 de junio de 2010
Viernes
Un viernes hace poco me recordó a uno hace muchos viernes.
Un viernes de "summer love" cantado por Olivia Newton John a la una de la mañana.
De conejos turín en el oxxo. Ya era sábado en realidad.
Este viernes es de Kings of Convenience y Morphine.
Sabina descansa, que la voz la tiene muy cansada ahora con todas las Ay! Carmelas que me ha cantado...
Viernes liberador de mi, de ti, de todo...
Un viernes en el que mi abuela, la paterna, la celta-oaxaqueña, la escritora, la que odiaba a los yanquis, la hija de la monja y del presidente municipal carrancista, la que fué apostada y perdida en un juego de barajas, la que se enamoró de mi abuelo dejando todo, -incluso a una hija de poquísimos años-, dejando su tierra amada, hubiera cumplido noventa y nueve años.
En un viernes de todos y nadas, echada en mi cama se pueden planear muchos deseos y soñar muchas realidades.
Y saber que cuando llegas a un folder en tu inbox con poco mas de setecientos correos, la costumbre rebasó el inbox...es tiempo de revertir las palabras...
Las costumbres me ahogan. Me asfixian, por eso empecé ésta nueva vida.
I'd rather dance with you...
I'd rather dance with you than talk with you
So why don't we just move into the other room
There's space for us to shake, and hey, I like this tune ...
Un viernes de "summer love" cantado por Olivia Newton John a la una de la mañana.
De conejos turín en el oxxo. Ya era sábado en realidad.
Este viernes es de Kings of Convenience y Morphine.
Sabina descansa, que la voz la tiene muy cansada ahora con todas las Ay! Carmelas que me ha cantado...
Viernes liberador de mi, de ti, de todo...
Un viernes en el que mi abuela, la paterna, la celta-oaxaqueña, la escritora, la que odiaba a los yanquis, la hija de la monja y del presidente municipal carrancista, la que fué apostada y perdida en un juego de barajas, la que se enamoró de mi abuelo dejando todo, -incluso a una hija de poquísimos años-, dejando su tierra amada, hubiera cumplido noventa y nueve años.
En un viernes de todos y nadas, echada en mi cama se pueden planear muchos deseos y soñar muchas realidades.
Y saber que cuando llegas a un folder en tu inbox con poco mas de setecientos correos, la costumbre rebasó el inbox...es tiempo de revertir las palabras...
Las costumbres me ahogan. Me asfixian, por eso empecé ésta nueva vida.
I'd rather dance with you...
I'd rather dance with you than talk with you
So why don't we just move into the other room
There's space for us to shake, and hey, I like this tune ...
Luna y Sol
Tengo un admirador de lunas a mi lado. Saliamos muy temprano hoy, y le dije, "mira la luna, a la mitad del camino, a la mitad del cielo, a la mitad entre llena y nueva".
La vió desde el árbol, atrás del árbol, sin árbol, moviéndose hacia atras, hacia adelante...se admiró con la luna, me sonrió y le sonreí contenta.
El y yo, tenemos las cartas astrales que se complementan, el yin y el yang.
No necesitamos poner palabras a las miradas, ni mirarnos siquiera para sentir nuestras energías y sinergias.
Y de regreso, me tropiezo con la bola anaranjada de fuego que parecía se estaba comiendo la ciudad. Parecía que venía por mi.
Lo detuve con una foto mientras salía de la gasolinería.
La vió desde el árbol, atrás del árbol, sin árbol, moviéndose hacia atras, hacia adelante...se admiró con la luna, me sonrió y le sonreí contenta.
El y yo, tenemos las cartas astrales que se complementan, el yin y el yang.
No necesitamos poner palabras a las miradas, ni mirarnos siquiera para sentir nuestras energías y sinergias.
Y de regreso, me tropiezo con la bola anaranjada de fuego que parecía se estaba comiendo la ciudad. Parecía que venía por mi.
Lo detuve con una foto mientras salía de la gasolinería.
jueves, 3 de junio de 2010
Verano
Junio. El solo sonido de la palabra significaba que entraba de lleno el verano, aunque éste tardara en llegar hasta el día veintidós.
Con él, llegaban los mangos, llegaban las uvas verdes. Los días largos, larguísimos.
A veces llegaban los viajes a Irlanda. Otros no.
Significaba exámenes finales en papel amarillo, hechos en esa máquina que había en la escuela que no recuerdo cómo se llamaba. Uniformes que ya venían chicos, o aguantaban los últimos días. O pedían a gritos ser heredados a mis hermanas. Tenis con suela lisa.
Pero anticipaba muchas cosas emocionantes siempre: planes con los vecinos que implicaban días eternos escuchando discos LP. Cassettes también.
Sabían al Chino todos los días en la casa...ese niño-jóven que desde que amanecía estaba con nosotras, especialmente con Maya. Era parte de nosotras.
A veces boliche. Otras nadar. Otras cine.
Calor.
Un verano salieron los rufles verdes. Y nos dedicamos a comerlos cada día, junto con tazones enormes de uvas verdes.
Lluvias todas las tardes. Sin falta.
Ahora el verano suena diferente. Ahora soy madre.
Y mis hijos nunca tendrán un verano ni remotamente parecido a los míos.
Los mangos llegan casi desde febrero ahora. Las uvas verdes están todo el año empacadas en el refri del super. Ahora las uvas son grandes. Parecen hechas con molde.
Ahora no hay tardes en que puedes ir al boliche con tus amigos, o al cine simplemente gritándolo desde la puerta. Ahora es Facebook y chat. No hay charolas de galletas yendo de una casa a otra calientes y llevándolas con los guantes de mi mamá, esos para sacar lo horneado del horno...
Ahora,
Antes...
Hoy.
Hoy es tan diferente a lo que jamás hubiera imaginado.
Hoy, aquí estoy, como adolescente tratando de resolver mi vida. Mas vulnerable que en esos veranos. Pero mas fuerte también.
Con él, llegaban los mangos, llegaban las uvas verdes. Los días largos, larguísimos.
A veces llegaban los viajes a Irlanda. Otros no.
Significaba exámenes finales en papel amarillo, hechos en esa máquina que había en la escuela que no recuerdo cómo se llamaba. Uniformes que ya venían chicos, o aguantaban los últimos días. O pedían a gritos ser heredados a mis hermanas. Tenis con suela lisa.
Pero anticipaba muchas cosas emocionantes siempre: planes con los vecinos que implicaban días eternos escuchando discos LP. Cassettes también.
Sabían al Chino todos los días en la casa...ese niño-jóven que desde que amanecía estaba con nosotras, especialmente con Maya. Era parte de nosotras.
A veces boliche. Otras nadar. Otras cine.
Calor.
Un verano salieron los rufles verdes. Y nos dedicamos a comerlos cada día, junto con tazones enormes de uvas verdes.
Lluvias todas las tardes. Sin falta.
Ahora el verano suena diferente. Ahora soy madre.
Y mis hijos nunca tendrán un verano ni remotamente parecido a los míos.
Los mangos llegan casi desde febrero ahora. Las uvas verdes están todo el año empacadas en el refri del super. Ahora las uvas son grandes. Parecen hechas con molde.
Ahora no hay tardes en que puedes ir al boliche con tus amigos, o al cine simplemente gritándolo desde la puerta. Ahora es Facebook y chat. No hay charolas de galletas yendo de una casa a otra calientes y llevándolas con los guantes de mi mamá, esos para sacar lo horneado del horno...
Ahora,
Antes...
Hoy.
Hoy es tan diferente a lo que jamás hubiera imaginado.
Hoy, aquí estoy, como adolescente tratando de resolver mi vida. Mas vulnerable que en esos veranos. Pero mas fuerte también.
martes, 1 de junio de 2010
Necedades varias
Secaré mi cerebro por unos días. Que todo descanse.
Desintoxicación de cuerpo y anexos.
¿dónde está ésta mujer, la inasible, la que debería ser yo?
Carajo. Chingaos.
After all...my tongue did cut my throat
Chingaos otra vez.
Solo me queda reír...
(tal vez calladita me veo mas bonita...)
Desintoxicación de cuerpo y anexos.
¿dónde está ésta mujer, la inasible, la que debería ser yo?
Carajo. Chingaos.
After all...my tongue did cut my throat
Chingaos otra vez.
Solo me queda reír...
(tal vez calladita me veo mas bonita...)
La Mujer Inasible
Si no fuera por la esquivez, ese tu crimen, mujer,
unidos pensaríamos donde apurar en un lento amor las horas.
Por el Ganges y sus aguas rojas,
más vasto que un imperio crecería mi vegetal amor, y más despacio.
Un siglo en alabanza de tus ojos.
Cien años más en contemplar tu frente,
y el doble en adorar entrambos pechos.
Más treinta mil cada secreta parte.
Por revelar el pie, la ceja, el rizo un haz de siglos
y una edad entera para tu corazón, sol de tu cuerpo.
Por ti pródigo sería dilapidando siglos, eras, milenios.
Por que no hay en toda la dilatada historia
imperio, reino o república que valga uno solo de tus besos.
Pero eres inasible como el viento.
Amarte es una condena.
Escurridiza y etérea, imitas a los sueños.
Frente a mí despliega sus desiertos la vacua eternidad.
Veo irremediablemente esparcida tu belleza.
Mi voz vuelta fantasma de tu deshecho oído.
Polvo serás y ceniza mi deseo.
Andrew Marvell traducido por Octavio Paz
La ceiba
Todo empezó durante el sueño.
Pero la realidad es que ya no sé si fué un sueño, o es algo que imaginé.
Pudo haber sido a la medianoche, o media madrugada.
O mientras iba hoy rumbo a Toluca y dormité en la carretera medio consciente, medio no.
O si realmente es una verdad.
Tal vez todo empezó en ese viaje a la Selva Lacandona que hice hace no tengo idea cuantos años. Tal vez cinco. Tal vez dos.
En el sueño, estoy en medio de una espiral. Y esa espiral es un tornado.
Un tornado que tiene hojas verdes, como de bambú. Tiene tierra fresca y húmeda.
Esa tierra huele a lluvia.
Tiene aire, por eso se mueve tan rápido.
Tiene raices.
Y tiene azules que son pedazos de cielo que aparecen en espacios de ¿tiempo, lugar...?
Nunca he estado fuera de la espiral. Lo que pasa es que tenía una venda tapándome los ojos.
Ahora que lo pienso bien...no era una venda, era un paliacate, de esos que me gusta usar los fines de semana. O cuando viajo. Así sea una hora de carretera. Un paliacate en la cabeza significa salir. Significa conocer. Sol. Carretera. Paz. Parar en la tienda de la caseta a comprar lo que sea que nunca como en días normales...
Ese paliacate me lo quité y me lo puse sobre el pelo.
Y entonces comencé a ver esa espiral viva. Esa espiral llena de vida, de olores, de sensaciones. De tacto casi orgásmico.
En ningún momento tuve miedo...
(No es cierto...si tuve miedo...tengo un poco de hecho...pero se me está quitando mientras voy descubriendo)
Y luego comencé a escuchar las voces. Todas eran voces conocidas: la de mi mamá hablándome cuando me tenía dentro. Las risas de mi papá cuando fuí creciendo. Las risas de mis hermanos. Los llantos de mis hijos cuando nacieron. Los pleitos también, y las discusiones acaloradas y pasionales.
Y las voces actuales...con mis propias palabras como fuerza central.
Alrededor de mi voz, las voces de mis personajes cercanos ahora, en éste presente.
Todos hablándome al mismo tiempo.
Todos diciéndome que hacer, sentir. Qué dejar fluir. Cuando volar, cuando no. Cuando gritar. Cuando llorar. Cuando callar, que es lo que mas me cuesta...
Y yo en medio de todos, sin verlos, solo escuchándolos, preguntándoles a veces. Balanceando sus respuestas. Tomándolas o dejándolas.
Llegó un momento en que sentí que todas sus presencias, palabras y todos los hechos y vivencias de estos últimos tiempos se agolpaban en mi cabeza...
No como un dolor, ni una presión...
Simplemente comenzaron a ser demasiados...
Y yo viendo todo sin saber que sentimiento tomar con la punta del índice y pulgar.
Sin saber cuál es mas importante que el otro. O cual debo dejar mas o menos tiempo ahí...
Y mientras, todos siguen hablando a mi alrededor.
Todos con cariño, todos preocupados por mi. Todos queriendo verme como soy. Pero cuando todos hablan al mismo tiempo, no puedo entender ni tengo la fuerza para decidir...
Por lo pronto el asunto de la magia queda resuelto.
Mi magia es distinta a la de todos.
Una es maga del Reiki y es la que todos los días me aterriza. La otra es la maga de los Colores y las Cartas. La otra, la mas reciente, la Flor del Universo, es la maga de los Astros y de la Paz. La Viuda es maga de la relajación en forma de palabras, cojines aromáticos y manos mágicas que masajean cuerpos. La Sirena con su paz de agua y sus risas desde dentro que suenan a malísimas influencias...
El Mago Chino es el que me ha devuelto la energia, o mas bien, la ha reacomodado en mi cuerpo. La otra Maga es la que reapareció en mi vida, que sufre mas que yo, pero tiene Palabras Mágicas para los Niños y Niñas...
Y hay otro personaje borroso. Es una idea aún suspendida en mi cabeza, pero la mas fuerte. Va a esperar a ser tomado con el índice y pulgar en otro momento. Ahora no. Tiene que guardarse bajo llave momentaneamente o permanentemente. Hasta que entienda qué hace allí y en qué momento llegó o cuando se fué.
(creo, sin saberlo a ciencia cierta, que fué quien me quitó el paliacate de los ojos, que no fuí yo)
Pero mi magia.
Mi magia tiene que ver con las palabras.
Muchas veces habladas, pero las más, escritas.
Las palabras que la gente elige quiere escuchar de mi voz en momentos muy extraños. Momentos para los que aún no comprendo por qué me eligen hablarlas.
La magia de la intuición. Esa está desarrollándose de una forma diferente, y una llave que tenía abrió su puerta.
Y la magia de los deseos a la Luna, que siempre se me cumplen.
Pero sigo en el centro del tornado, y me entró una claustrofobia agobiante. Me ahorcan la espiral y la cruz de Brígida que traigo en el cuello. Me las tengo que quitar pero no puedo, son parte de mi. Muevo la cabeza, los brazos y quiero tomarme de algo para empezar a salir del tornado. Tengo que subirlo, por el centro...
Y entonces, comienzo a ver las raíces. Raíces, muchas, fuertes, pero a la vez flexibles. Como lianas. Seguras y casi sonrientes. Y me cargan para subir al tornado, a la espiral viviente.
Trepo y empiezo a girar con el tornado, y me doy cuenta, en algún momento, cuando se me ha quitado el mareo, que me gusta ese ritmo y cadencia.
Me gusta esa fuerza y la seguridad que me dan las raíces.
Me gusta el olor y los colores de donde estoy.
Me gusta la frescura de la tierra.
Y decido, que no voy a salir del tornado. Me voy a quedar girando en él.
Por los siglos de los siglos...
Y las voces...me siguen acompañándo, pero de otra forma. Están contentas, se escuchan contentas, porque me ven dentro de la espiral, que es una de mis espirales, y me ven decidida.
Me ven y ven que comienzo a ser feliz de una forma muy diferente a la que he sido.
Porque esa es la verdad, siempre he sido feliz...
Y esas raíces, son las de esa ceiba infinita que vi con Marina y su familia lacandona, esa vez que me quedé una semana en esa reserva.
Y esto. Todo esto, no es un sueño.
Es mi vida.
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