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martes, 25 de mayo de 2010

El reinvento de la letra S

Cada día que pasa, de estos, los nuevos días, con un rito se empiezan los cambios.

Hoy, como tantos días, dos tazas de té.
Pensamientos para y por el universo.
Actos normales de vida que son un mismo rito a la vida: lavar una taza, doblar una falda, hacer la cama, esponjar las almohadas.
Barrer un poco, abrir ventanas, servir la comida a Merlina, cerrar ventanas.
Sentir que cada vez que hago esto, estoy viva. Saber que puedo poner manos y pies en un acto normal, que a final de cuentas resultará en una obra maestra.

Y mientras, ir pensando en como ir evolucionando.

Saber y sentir que contigo las puertas no se si se abren o cierran.
No saber describir cómo se siente eso.
Se siente raro solamente.
Raro porque me iniciaste en la conciencia plena de los ritos y porque quería seguir haciéndolos contigo.
Pero, la bandera del surrender  está ya en mis manos.
O la del freedom o liberty o del good-bye see you next life...
No sé que bandera es. No tengo la mas puta remota idea. Esa es la verdad.
Y eso es parte del reinvento.

Hoy S se reinventa.
Será una S mas sonora, mas seductora, mas sensual, mas serpenteante, mas surrealista, mas sanguinaria, en simbiósis, mas sulfurada, mas simetrica, sísmica, sagaz, sexual, simbolica. Sorprendida y sorprendente. Servicial y social. Sentida en lo necesario, socorrida en lo indispensable.  Subliminal y solar.  Sirena...a veces...
Con S de muchos plurales, lo cual signifique que está acompañada y que es acompañante.

Y mientras todo esto pasa, los ritos siguen pasando.

Como el rito diario de bajar las escaleras dando pasos firmes y fuertes aunque a veces me sienta más débil y tambaleante que nunca.
Aunque a veces no tenga miedo, sino terror contenido y lo oculte detrás de una sonrisa que tiembla y unos ojos que quieran desbordarse en llanto infantil.

Y salir al día, y darle la bienvenida y saludar al árbol que diariamente me recibe para andar en mis ritos normales.
Como el ir a trabajar, a las compras, el manejar, el hablar, el reír, el gritar, el doler, el tristear...

Todo con sonido a S.
Todo, absolutamente todo.
¿Tal vez una doble S? ¿o una S al cubo, o al cuadrado o a la enésima potencia, o al lado de un infinito?
O una S más mayúscula que la otra, o con otra tipografía, o en bold, o itálica?

Sinceramente, su Segura Servidora

S

PD. Lo que nunca será esta S, es silenciosa...

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